Uno de los aspectos más fascinantes de este método es su versatilidad: la Técnica Estructural no se limita a trabajar con personas.
El enfoque principal. Se puede trabajar cualquier aspecto de la vida de un adulto, siempre con su permiso consciente.
Suelen "somatizar" los conflictos emocionales de su entorno familiar. A menudo se trabaja a través de los padres o tutores.
Plantas, una casa, una empresa, una relación o un árbol familiar: se trabaja el "concepto general" de esa entidad para armonizarla.
Al liberar tensiones y reequilibrar la estructura, el cuerpo recupera su capacidad de funcionar sin dolor, especialmente en la espalda y la columna.
Al soltar cargas emocionales, la mente se vuelve más despejada, mejorando la concentración y la capacidad de tomar decisiones.
Liberar bloqueos permite que la energía vuelva a fluir, reduciendo el cansancio, la apatía y la sensación de desánimo del día a día.
Ayuda a liberar emociones como la culpa, el miedo, la rabia o la tristeza, que a menudo están en el origen del malestar físico.